El anteproyecto de Ley Orgánica de Garantía Integral de la Libertad Sexual, ya anunciado, se presentó ayer en el Consejo de Ministros rodeado de un simbolismo especial: en la semana del 8 de marzo, día en el que se reivindica la igualdad efectiva de la mujer en todos los ámbitos. Y la nueva ley pretende dotar de perspectiva de género la regulación de las agresiones sexuales.

Lo fundamental de esta norma -que aún debe aprobarse- es que persigue la modificación del Código Penal con un propósito claro: poner el consentimiento en el centro de la agresión sexual.

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