El registro de jornada digital reforzará la prueba de las horas extraordinarias
El Gobierno ha aplazado hasta septiembre de 2026 la aprobación del nuevo reglamento del registro de jornada digital, una reforma que obligará a implantar sistemas de fichaje completamente digitales, accesibles en remoto por la Inspección de Trabajo y con la obligación de conservar los registros durante cuatro años. Tras su aprobación, las empresas dispondrán de un plazo de apenas 20 días para adaptarse.
Desde ABA Abogadas, nuestra compañera Rosa López considera que el principal reto no será únicamente tecnológico, sino probatorio. Explica que el nuevo registro facilitará que los trabajadores puedan acreditar la realización de horas extraordinarias y reclamar su correspondiente compensación cuando estas no hayan sido abonadas.
«El registro será un elemento probatorio clave»
El tejido empresarial español presenta una realidad desigual. Mientras las grandes compañías ya cuentan, en su mayoría, con sistemas digitalizados de control horario, muchas pequeñas y medianas empresas continúan utilizando hojas de Excel o, incluso, carecen de cualquier sistema de registro efectivo. A su juicio, la digitalización requerirá un periodo de adaptación y probablemente ayudas económicas para las pymes, aunque considera que el verdadero obstáculo no es el coste, sino la resistencia de algunas empresas donde las horas extraordinarias siguen sin registrarse correctamente.
Rosa destaca que, en su práctica profesional, la mayoría de las consultas proceden de trabajadores que reclaman horas extra impagadas y que, precisamente por la ausencia de registros, encuentran dificultades para demostrar el tiempo realmente trabajado. En este contexto, el futuro registro digital supondrá una herramienta probatoria que reforzará la posición del empleado en caso de litigio.
Además, recuerda que los tribunales ya vienen aplicando una inversión de la carga de la prueba cuando la empresa incumple su obligación de llevar un registro horario. Con la futura regulación, el objetivo será eliminar cualquier duda mediante un sistema digital verificable tanto por la Inspección de Trabajo como por las autoridades competentes.
Adaptación progresiva y respeto a la privacidad
Rosa López también defiende que el periodo transitorio sea suficientemente amplio para permitir la adaptación de las pequeñas empresas y advierte de que la implantación del nuevo sistema deberá respetar los derechos fundamentales de los trabajadores. En este sentido, considera que determinados métodos biométricos, como el uso de la huella dactilar, pueden resultar excesivamente invasivos si no se justifican adecuadamente. La prioridad, concluye, debe ser garantizar el cumplimiento efectivo de la jornada laboral, proteger el derecho a la desconexión digital y asegurar que la implementación respete la intimidad de las personas trabajadoras.
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