La legítima, a debate: sucesiones, familia y el papel de la abogacía
La regulación de las sucesiones y, en particular, de la legítima continúa generando debate entre los profesionales del Derecho. Los cambios que ha experimentado la estructura familiar en las últimas décadas plantean nuevas situaciones que obligan a preguntarse hasta qué punto las normas actuales responden a las necesidades de las familias y qué margen existe para anticiparse a posibles conflictos.
Una de las cuestiones que se plantean es la necesidad de conectar en mayor medida el Derecho de familia y el Derecho de sucesiones. Decisiones que se adoptan durante la vida familiar pueden tener importantes consecuencias en una futura herencia, por lo que la planificación sucesoria puede resultar relevante mucho antes del fallecimiento.
Es el caso, por ejemplo, de las capitulaciones matrimoniales, que no tienen por qué limitarse a determinar el régimen económico del matrimonio. También pueden servir para prever determinadas situaciones futuras y facilitar la organización de las relaciones patrimoniales entre los miembros de la familia.
La prevención cobra igualmente importancia en otros ámbitos, como la protección de los hijos menores ante el posible fallecimiento de sus progenitores o las donaciones realizadas de padres a hijos. Anticipar las consecuencias jurídicas de estas decisiones puede contribuir a evitar problemas posteriores.
¿Responde la legítima a la realidad actual de las familias?
Dentro de este debate ocupa un lugar destacado la legítima, que limita la libertad de una persona para disponer de determinados bienes de su herencia al reservar una parte a determinados familiares.
Su aplicación puede generar situaciones complejas. Entre ellas se encuentran el derecho de los progenitores a la legítima cuando un hijo fallece sin descendencia o las consecuencias que pueden tener determinadas donaciones realizadas durante la vida familiar cuando posteriormente cambian las circunstancias.
También surgen interrogantes cuando los padres han destinado importantes recursos económicos a alguno de sus hijos a lo largo de los años. La diversidad de situaciones familiares hace que unas reglas generales puedan tener consecuencias muy diferentes en cada caso.
Todo ello mantiene abierto el debate sobre la conveniencia de revisar y adaptar determinadas normas sucesorias a la realidad social y familiar actual.
La importancia de anticiparse a los conflictos sucesorios
Mientras esa posible evolución legislativa no se produzca, abogados y notarios desempeñan un papel especialmente relevante. El ordenamiento ofrece diferentes herramientas que permiten organizar con antelación determinadas cuestiones patrimoniales y sucesorias y buscar soluciones adaptadas a las circunstancias de cada familia.
En este contexto, Encarnación Roca Trías, catedrática de Derecho Civil y socia of counsel de ABA Abogadas, destaca la importancia de que los profesionales adopten una perspectiva preventiva y tengan presentes las futuras consecuencias sucesorias cuando asesoran en cuestiones familiares.
La planificación de una herencia, por tanto, no comienza necesariamente con el testamento ni cuando se produce un fallecimiento. Muchas decisiones adoptadas anteriormente pueden condicionar el futuro reparto del patrimonio. Integrar esa perspectiva sucesoria en el asesoramiento familiar puede ayudar a reducir conflictos y ofrecer una respuesta más adecuada a las necesidades de cada familia.
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