Desde sus inicios, el caso de la Manada no solo atrajo una gran atención mediática, sino también la polémica. El seguimiento del juicio y las posteriores resoluciones judiciales recrudecieron la crítica al sistema judicial y a la legislación vigente. El mensaje de «no es abuso, es violación» no era únicamente un acto de protesta, sino el reflejo de que, en ocasiones, la percepción social choca con el rigorismo y los principios propios del Derecho Penal. La sentencia de la Manada ha puesto en cuestión la redacción del Código Penal actual, y en concreto la tipificación de los delitos contra la libertad e indemnidad sexual.