En lo que va de año, 53 mujeres han sido asesinadas por sus parejas o exparejas, según las últimas cifras de la Delegación de Gobierno para la Violencia de Género. Y si bien los datos y las estadísticas —que por desgracian tienen a envejecer rápido— no alcanzan a explicar una lacra social que amenaza a las mujeres por el simple hecho de serlo, sí ofrecen una perspectiva para entender la dimensión real del problema y para reflexionar si el sistema de prevención y de protección a las víctimas funciona como debería.

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