Hace unos días, mi querido reloj “de hacer deporte” dejó de funcionar, por lo que me animé a buscar alternativas un poco más modernas que el clásico Casio Digital (que me acompañaba desde hacía más de doce años).

Decidida, me acerqué a unos grandes almacenes, donde empecé a echar un vistazo a las diferentes opciones allí expuestas, y después de observar durante unos minutos la marabunta de modelos, me decidí -inocente de mí- a pedir asesoramiento a una de las dependientas que se encontraba por allí.

La chica me hizo las tres preguntas de rigor:

  • ¿Qué estás buscando?
  • Un reloj para cuando hago deporte.
  • ¿Tienes en mente algún modelo en concreto?
  • No, la verdad es que no.
  • ¿En qué trabajas?
  • Soy abogada.

Directamente, me llevó a la sección de Smartwatches y me enseñó el que para ella era la “joya de la corona” -y no se refería sólo al precio-. El caso es que después de recitarme de memoria todas las bondades del reloj (GPS, sensor de pulso cardíaco, control del sueño, pago sin contacto, batería inagotable, etc), soltó la bomba final:

“Y además te permite estar conectada las 24 horas, porque puedes recibir y contestar en tu reloj todas las notificaciones de tu teléfono, incluso llamadas”

Mientras iba escuchando esta frase, mi mente pensaba: ¿En serio? ¿EN SERIO? Cuando me di cuenta, estaba diciéndole a la dependienta: “¡No! No quiero estar las 24 horas del día conectada a mi teléfono móvil, ni al correo electrónico, ni por supuesto, ¡al WhatsApp!” (aspavientos y cara de terror incluidos).

Pedí disculpas a la chica (que me miraba ojiplática después de mi salida de tiesto) y me marché de allí, decidida a comprarme otro Casio Digital de los de toda la vida, que como mucho puedes cronometrar los segundos que aguantas haciendo planks.

En el mundo en el que vivimos, unos luchan por conectarnos las 24 horas del día hasta con el frigorífico y la lista de la compra, y otros, por el derecho a la desconexión digital fuera del trabajo (recientemente incluido en la LO 3/2018, de 5 de diciembre).

Este derecho no se va a implantar sólo (al igual que no lo hicieron derechos que hoy son fundamentales en el mundo laboral, como las jornadas de 40 horas semanales, la huelga o incluso, la libertad sindical), sino que creo que es cuestión de que todos tratemos de ponerlo en práctica, y lo más importante, aseguremos que nuestro tiempo de descanso y vacaciones es tiempo de calidad, que nos permita desconectar de verdad, recargar las pilas y volver al trabajo a tope de power  😉

Pd.- Este post no está patrocinado por Casio Digital.